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sábado, 9 de julio de 2011

EL SECRETO DE LA VIUDA: DIO DE LO POCO QUE TENÍA MUCHO

En el libro de Marcos, en el Capítulo 12,38-44 se narra la importancia de la limosna, pero más que el dar limosna, es la forma, las ganas, el corazón, el esfuerzo con que se de. Jesús sentado sobre las alcancías del templo miro como los ricos daban en abundancia y una pobre viuda hecho dos moneditas de muy poco valor. A Jesús le llamo la atención esta viuda que vivía en la pobreza y dice la palabra que hecho dos monedas (Lepton) que era la más pequeña acción monetaria entonces de circulación. Dos lepton constituían un (1) cuadrante y cuatro (4) cuadrantes hacían un as y dieciséis (16) ases un (1) denario que equivalía al salario diario de un obrero del campo. De esta manera un lepton resultaba ser una 128 parte de un denario, es decir una cantidad mínima, la viuda dio poca cosa, pero sin embargo dio más que nadie, los demás daban de lo que le sobraban y lo hacían con ostentación, mientras que ella dio todo lo que tenía, plenamente confiada y abandonada en que no le va a faltar la providencia de Dios.
No existe caridad sino hay sacrificio y no se mide por la cantidad sino por el corazón.
De nuestra pobreza podemos ser los más ricos ante Dios, pues si depositamos y confiamos plenamente en Él todo lo que tenemos, seremos premiados.
Los ricos daban en abundancia dice el relato, pero hay que abrir muy bien los ojos ya que nuestra riqueza nos puede condenar, ella exige cierta responsabilidad.
1.                   Responsabilidad ante Dios: Él pedirá cuenta algún día de todos los bienes que les ha concedido, porque todo proviene de Él, lo que se ha ganado justamente y con esfuerzo. Algún día Dios nos dirá “Yo te había dado riqueza para que las dispusieras para mi gloria y para provecho de tu prójimo ¿Qué has hecho de ella? “ojala y no respondamos que la hemos gastado en lujo, diversiones viajes, placer, banquetes, fiestas. Debemos amar más su gloria que nuestro dinero.
2.                   Responsabilidad ante sociedad: Gran parte de los desastres que acontece en este mundo como robos, incendios, jóvenes abandonados, muchos de ellos se pudieron haber evitado con un poco de limosna. Si el rico aportara un poco más a los Institutos de caridad, hoy existieran menos niños sucios, descalzos, abandonados por calles y que crecen ignorantes de las cosas de Dios, de la religión y sus deberes morales.
3.                   Ante la muerte y la Condenación: Qué difícil es a los ricos despegar el corazón de los bienes de esta tierra y que dolorosa es para ellos tal separación en punto de muerte. Se ahorra hoy, mañana ya lo ahorrado en los años anteriores se añade lo del año siguiente, crece en el animo el amor del dinero y el espíritu de avaricia, con el aumentar de la fortuna, el corazón cada vez se hace más duro hacia los potecitos y poco a poco el cristiano es arrastrado al infierno por su propio dinero, es necesario que no pongamos nuestro corazón en las riquezas, sino más bien en la caridad en la limosna en el amor al prójimo. El que muere teniendo riquezas y no hace estas obras, muere pobre porque no tendrá obras que presentarle al Señor, ira con los manos vacías. San Juan Crisóstomo en su homilía 71 “Contra la vanagloria en la limosna” dice  que la “limosna es un misterio, cierra las puertas a fin de que nadie vea lo que no es licito mostrar, nuestros misterios en realidad son misericordia y benignidad de Dios. Cierra los puertas al hacer limosna y solo conozca el que recibe y si fuera posible, ni ese, ya que si abres de par en par profanas tu misterio”.
Muchas personas creen que dar limosna es un simple acto de dar, pero no es así ya que se ven involucrados muchos elementos que hacen de ella el elogio por parte de Jesús. La limosna es una palabra griega (elemosyne) que significa compasión y piedad y que hay que relacionarla con la compasión de Dios.
También interviene en ella el corazón, ya que se entrega también en ese dar, es ser solidario.  Por último interviene la voluntad, el querer obrar, ya que nadie nos obliga, solo el querer hacer el bien y el amor por otro. Todo aquel que quiere estar en Jesús, se les exige este acto de caridad.
Por otra parte San Juan Bosco al hablar sobre la limosna nos dice que esta reporta unos beneficios para el que la otorga:
1.    Beneficios Temporales; Es recompensa el placer que uno experimenta en su corazón al hacer una obra buena y haberse ganado el corazón de la persona socorrida. Cristo promete el ciento por uno a cuanto se da por amor suyo. Este centuplo, Dios lo da no solamente en bienes espirituales sino también, como explican los Santos Padres, en bienes temporales. Recibirá el centuplo en las bendiciones que Dios concederá a su persona, a sus bienes, trabajos, negocios familiares, el céntuplo de la Paz de corazón, en las gracias espirituales durante la vida y en la hora de la muerte. El centuplo da el Señor en esta tierra, ya conservando la vida de un hijo, haciendo prosperar los campos, con Paz y concordia en la familia, con la soledad de los parientes y amigos, librándonos de grandes enfermedades, en la que se debería emplear parte o la casi totalidad del dinero para pagos médicos y medicinas, evitando tal vez litigios que terminarían en la ruina material de la familia. Si queremos que prosperen nuestros intereses materiales procuremos sobre todo hacer que prosperen los intereses de Dios y promovamos el bien espiritual y moral de nuestro prójimo por medio de la limosna.
2.    Beneficios Espirituales; la limosna nos dice Dios en el libro de Tobías que libra de la muerte, purifica el alma de los pecados, hace hallar misericordia en la presencia de Dios y nos conduce a la vida eterna.
La limosna nos libra de la muerte en 3 maneras:
a.    Libra de la muerte del alma obteniendo la gracia de no caer en pecado mortal o da la gracia del arrepentimiento.
b.    Libra muerte eterna en cuanto que nos obtiene el don de la perseverancia final.
c.    Libra muerte corporal, no en un sentido absoluto como si fuéramos inmortales sino alejando de nosotros ciertos males que nos acarrearían mas pronto la muerte, obteniendo la curación de enfermedades aun graves e incurables.
La limosna borra los pecados en esta vida y en la otra no solamente los veniales sino también los mortales, eso si, solamente cuando se da por amor a Dios y al prójimo, con tal de que vaya acompañado del deseo de confesarles cuando se presente la ocasión”.
La limosna hace hallar Misericordia y vida eterna, por eso Jesús nos dice “Venid, Benditos de mi Padre” puesto que en la persona de los pobres yo tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, fui peregrino y me hospedaste, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y encarcelado y me visitaste.
No  dudes dar mucho a los pobres si quieres llegar a ser rico, dad mucho a los pobres en la tierra y el Señor los hará rico un día en el Paraíso, quien protege a los pobres será largamente recompensado por Dios ante su divino tribunal.
Este relato de Jesús nos lleva afirmar que como familias también debemos estas dispuestas a dar a otros, no solamente cosas materiales sino también amor, misericordia, palabras de aliento.
No debemos encerramos como una cárcel donde solo conviven los que se encuentran dentro. Aprendamos del proyecto de Dios que lo compartió con todo nosotros y nos creo por amor, su amor lo exteriorizo, así como familias debemos también promover ese amor para ser un mundo mejor.
Lo que cuenta es dar mucho con el corazón y no lo que sobre, sino lo que nos cueste, lo que sea un sacrificio y de esa manera le estamos agradeciendo a nuestro Padre todo lo que ha hecho por nosotros  pues envío a su hijo  como ofrenda agradable para cargar con los pecados de todos y para salvación de aquellos que lo aguardan y en el tienen puestas su esperanza.
Concluyo con las palabras de San Agustín en su sermón 107A en donde como familias, hermanos, hijos no debemos preocuparnos por el pago que nos darán, Jesús está muy pendiente y mira solo a los que miran con el corazón “contemplad aquella pobre viuda que llevaba dos pequeñas monedas”.
Los presentes observaban lo mucho que echaban los ricos y contemplaban sus grandes cantidades. Entro ella al templo y echo dos monedas ¿quién se preocupo de echarle una mirada? Pero Él Señor la miró y de tal manera que solo la vio a ella y la recomendó a los que no la veían, es decir les recomendó que mirasen a la que ni siquiera veían. Esta viuda mucho tenía, pues tenía a Dios en su corazón, es mejor tener a Dios en el alma que oro en el arca.